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miércoles, 12 de febrero de 2014
miércoles, 5 de febrero de 2014
Una aproximación a la cultura popular: Walter Benjamin y el arte de masas (Reflexión)
En el ámbito de los estudios culturales la figura de Walter Benjamin emerge como heredero directo de la escuela de Frankfurt (Adorno y Horkheinmer), los cuales hicieron una crítica a la cultura de masas derivada de la gran industrialización y urbanización que en el siglo XIX proyectaron profundos cambios en todos los ámbitos de la vida. En este sentido, la industria cultural nace como una respuesta a la demanda de las clases populares. Benjamin observa que en dicho proceso el arte sufre la desublimación donde el objeto artístico pierde su carácter oculto y pasa al dominio de los bienes de consumo; asimismo ya no persigue un fin trascendente, sino el mero entretenimiento.
Benjamin interviene en la cuestión otorgando una importancia al arte de masas que anteriormente le había sido negado, de este modo sería un tipo de producción que conservaría su estatuto de artístico pero ajeno al canon. El autor coincide con los teóricos de Frankfurt en establecer la pérdida del aura del objeto artístico debido a los mecanismos de producción y consumo masivo. El centro de interés en que el autor focaliza la mayor parte de sus reflexiones al respecto se encuentra en el cine pues para él representa con gran precisión la obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica; su carácter de exhibición masiva y la inmediatez de su reproducción
Según él, los espectadores masivos fueron los responsables de la preferencia de la copia sobre el original. Esta idea encuentra un claro ejemplo en star-system que se evidencia en la manera en que las grandes industrias cinematográficas venden la figura del actor más allá de su trabajo en los filmes.
En nuestra cultura cinematográfica popular, la influencia de Estados Unidos, específicamente de Hollywood, ha promovido a un sinfín de actores en el mercado con el objetivo de que se conviertan en íconos y se genere el “culto a la estrella”. Un caso reciente es la actriz Kristen Stewart quien tras participar en películas como Into the wild (2007) alcanzó la celebridad tras filmar el papel protagónico en la serie Crepúsculo (2009), después de este trabajo su inmersión en producciones con carácter más independiente y artístico (el llamado “cine de culto”) como On the road (2012) ha suscitado polémica. ¿Hasta qué punto el director es consciente de otorgar un papel protagónico a una actriz producto del star-system?
De acuerdo con los postulados de Walter Benjamin la imagen contemporánea reafirmó la esencia comercial de sus productos. Asimismo, pensaba que no había un arte puro, libre de toda función social. El arte de masas es intrínsecamente tecnológico porque nace a partir de una sociedad tecnológica. Por tal motivo el valor artístico ya no tenía nada que ver con la originalidad o unicidad, éste reposaba sobre su capacidad exhibitiva; como se ha dicho, la obra despojada de su aura o huella humana perdía su naturaleza original. Como consecuencia de este efecto, la obra adquiere una función social ya que su presencia irrepetible y necesaria para el goce estético se convierte en una exhibición para las masas, el cual va encaminado a la distracción.
Este cambio en la praxis pasó a convertirse en representación política de las masas. Por tal motivo el análisis de Benjamin desemboca en una superación revolucionaria del arte tradicional y la recepción del arte al servicio de las masas. El “esteticismo político” detentado por el fascismo sería respondido con la politización del arte. Dicho grupo dominante exalta a la muchedumbre y promueve la masificación del individuo para que se sienta protagonista de su destino. Esta nueva forma de hacer política basada en el discurso oral y las técnicas de reproducción y montaje se puede ejemplificar en nuestro contexto mediante la observación del discurso transmitido por la mayoría de las películas norteamericanas en las que una bandera estadounidense hondea al fondo del plano ya sea en medio de una guerra o en la cima de un rascacielos donde el superhéroe hace su aparición. Este elemento siempre representa la figura del salvador o en palabras de Benjamin: “la exaltación de la figura del caudillo”. Del mismo modo la exacerbación del nacionalismo es evidente como un elemento determinante en la formación del auto concepto hegemónico. En las películas de Hollywood Estados Unidos siempre es visto como el salvador de la humanidad o en otros casos como el país que fue capaz de resurgir después del desastre.
En la relación supeditada entre el arte de masas y la cultura de masas, la materialización será a partir de acciones humanas y no sólo de intereses materiales, de lo cual se deriva que el arte popular queda fuera del ámbito comercial. Para ejemplificar esta idea, la evocación del artista estadounidense Bansky, uno de los representantes del Street art puede dilucidar varios aspectos. Bansky es un artista gráfico proveniente de las clases bajas que tras el anonimato se ha posicionado como un líder de la contracultura. Su obra es la expresión de la crítica política y social a los efectos del capitalismo, así como los problemas de la moralidad, la sátira y la cultura pop. Su técnica consiste en la combinación de grafitti y estarcido con plantilla. Inició su trabajo en París en 1981 y sus obras se pueden apreciar en diversas ciudades del mundo, aunque Londres ha sido el principal sitio donde ha plasmado sus obras.
El interés que ha suscitado Bansky en los teóricos del arte se relaciona con la ambigüedad de su carácter artístico. Algunos como Peter Gibson lo han considerado como la mera expresión del vandalismo y más aun como una preocupación para la sociedad. Esta postura revela que en la actualidad la inclusión del arte popular dentro de los canones dista mucho de ser reconocida. Por otro lado, teóricos como Luis Jaume afirma que la obra de Bansky tiene un concepto vago, que se dirige a un público no experto en arte y que su cualidad satírica no le otorga un status de artista a su creador. De esta valoración es interesante reflexionar que algunos académicos consideran que los artistas deben dirigirse a especialistas de arte para su valoración, de lo contrario un juicio popular es vano e inútil.
Como conclusión se puede constatar que el debate sobre el arte popular o el arte de masas aún sigue vigente y sin solución. Las tesis sostenidas desde diversas áreas del conocimiento y por diferentes teóricos forman parte de una respuesta parcial y relativa a uno de los problemas sociológicos más complejos.
Javier Morales R.
miércoles, 22 de enero de 2014
Ejemplos de transtextualidad (Genette)
Gerard Genette estudió los
distintos modos en que un texto puede incluir, remitir, referenciar a otro en
distintas categorías, las cuales se encuentran esbozadas en Palimpsestos. La literatura en segundo
grado. En este breve texto me propongo ejemplificar cada una de las
variantes en el género narrativo y el poético.
La primera categoría es la intertextualidad, en ella el texto se relaciona
con otro a través de cita, alusión o
plagio. Como ejemplo tomo a la novela El
nombre de la rosa de Umberto Eco, cuya gran cantidad de citas de autores
mediavales y se alude constantemente al libro de perdido de la Poética de Aristóteles. El ejemplo siguiente
evidencia una alusión bíblica al libro de Santiago:
"-Toda criatura -dijo-, ya
sea visible o invisible, es una luz, hija del padre de las luces. Este marfil,
este ónix, pero también la piedra que nos rodea son una luz..."
La paratextualidad se refiere a todas las producciones que rodean al
texto principal, aumentándolo, explicándolo, o presentándolo. Un ejemplo
evidente es el epígrafe, un recurso muy utilizado en todos los géneros. A
continuación se transcribe el epígrafe que usa el poeta mexicano Max Rojas en su poema Elegía como grito para una tarde de
diciembre:
a María Elena
Vienen noticias del atroz invierno,
las traen veloces hojas amarillas,
dicen que pasa el frío las orillas
de la piedad, soplando del averno.
las traen veloces hojas amarillas,
dicen que pasa el frío las orillas
de la piedad, soplando del averno.
Que el norte salta de la luna al cuerno,
que los navíos crujen en astillas
y que las desoladas maravillas
no tienen fin, o puede que uno eterno.
que los navíos crujen en astillas
y que las desoladas maravillas
no tienen fin, o puede que uno eterno.
Éste es el tiempo de no hacer derroche
y avivar la memoria de la hoguera
viendo que todo va color de muerto.
y avivar la memoria de la hoguera
viendo que todo va color de muerto.
Pues el invierno es amo de la noche
y la tiniebla arrecia y ya no espera,
si es preciso soñar, soñar despierto.
y la tiniebla arrecia y ya no espera,
si es preciso soñar, soñar despierto.
Eliseo Diego
Como se puede analizar, el
epígrafe está constituido por un poema completo de Eliseo Diego y representa el
umbral del texto, a través de él se pueden intuir las relaciones derivadas,
aporta una significación y posiblemente enmarca al poema de Max Rojas dentro de
una tradición o una línea de influencias.
La siguiente relación es la metatextualidad , la cual se puede identificar
con el texto crítico que analiza, comenta a otro texto. Así, en la novela El túnel de Ernesto Sábato encontramos
un fragmento donde los personajes dialogan sobre la novela rusa:
—Fíjate que nunca he podido acabar una novela rusa.
Son tan trabajosas... Aparecen millares de tipos y al final resulta que no son
más que cuatro o cinco. Pero claro, cuando te empiezas a orientar con un señor que se llama Alexandre,
luego resulta que se llama Sacha y luego Sachka y luego Sa-chenka, y de pronto
algo grandioso como Alexandre Alexan-drovitch Bunine y más tarde es simplemente Alexandre Ale-xandrovitch. Apenas
te has orientado, ya te despistan nuevamente. Es cosa de no acabar: cada personaje parece una
familia. No me vas a decir que no es agotador, mismo para ti.
Y más adelante:
—Mi teoría —explicó— es la siguiente: la novela
policial representa en el siglo veinte lo que la novela de caballería en la
época de Cervantes. Más todavía: creo que podría hacerse algo equivalente a Don
Quijote: una sátira de la novela policial. Imaginen ustedes un individuo que se
ha pasado la vida leyendo novelas policiales y que ha llegado a la locura de
creer que el mundo funciona como una novela de Nicholas Blake o de Ellery
Queen. Imaginen que ese pobre tipo se larga finalmente a descubrir crímenes y a
proceder en la vida real como procede un detective en una de esas novelas. Creo
que se podría hacer algo divertido, trágico, simbólico, satírico y hermoso.
Finalmente, la
architextualidad es entendida por
Genette como la relación del texto con el género al que pertenece. Esto se puede
ejemplificar fácilmente en el título del libro Antología de la poesía surrealista de Aldo Pellegrini, el cual
particulariza el género de la obra y lo delimita a la tradición de poesía
surrealista en lengua francesa.
Javier Morales R.
lunes, 20 de enero de 2014
Acronías (Genette) en la novela "Opiniones de un payaso".
Con
el fin de ejemplificar los conceptos desarrollados por Gerard Genette en el ensayo
El discurso del relato tomaré algunos
fragmentos del primer capítulo de la novela alemana Opiniones de un payaso de Heinrich Böll. El siguiente análisis
breve tomará en cuenta las nociones vinculadas con el modo.
Por
principios de cuentas hay que establecer que la totalidad de la obra está
sustentada en un manejo de anacronías en diverso grado. El hilo narrativo
siempre está en constante regresión hacia pasajes pretéritos que informan al
lector sobre el origen y desarrollo del problema (el abandono de Marie) y las
relaciones con diversos personajes que van apareciendo en la memoria del
protagonista (Hans), el cual se mantiene en su departamento hablando por
teléfono con varias personas. Estas llamadas serán el detonador de los
recuerdos. Como se verá, las anacronías son el fundamento estructural del
relato.
Dicho
recurso es ocupado desde el principio. La novela abre con la llegada de Hans a
su apartamento, el dolor que sufre al darse cuenta hasta qué punto el abandono
de Marie ha llegado a alterar aun las acciones mínimas de la vida generan una
analepsis interna.
El
punto de partida lo constituye el hecho de abrir la puerta de su habitación,
sin embargo, vemos esa analepsis interna aumentada por otras más, las cuales en
conjunto se podrían considerar como analepsis repetitiva o “rappels”, pues el
autor deliberadamente vuelve al mismo punto del abandono, la extensión de éstas
comprueba la brevedad que las caracterizas además de que su alcance es similar:
Durante
cinco años partí yo casi todos los días de algún punto y llegué a cualquier
otro punto, por la mañana subía y bajaba las escaleras de la estación, por la
tarde bajaba y subía las escaleras de la estación, por la tarde bajaba y subía
las escaleras de la estación […] Desde que Marie se ha ido, he perdido el ritmo
una que otra vez, he tomado el hotel por estación […] (p.9)
A
continuación el personaje comienza una presentación en la que explica el
sentido de su profesión histriónica, regresa fugazmente al presente en que lee
seis periódicos en la bañera y luego entona cantos litúrgicos en tono
melancólico pues éstos tienen mucha relación con Marie. En una derivación de
pensamientos Hans llega a agravar su condición depresiva al recordar su debacle
artística por el alcoholismo, lo cual le provocó una lesión en pleno
espectáculo. De nuevo hay una analepsis interna que en este caso se puede
considerar completiva pues llena el vacío que hay tras dicha lesión. El lector
debía reparar esa laguna pues no se podría entender cómo ha llegado a dicha
condición. Además se entiende que la narración seguía un camino en el que dicha
explicación había sido elidida “de lado”. En esa regresión la lógica narrativa
está parcialmente independiente.
Hacía tres
semanas que estaba yo casi siempre borracho y con falsa seguridad subía al escenario,
y las consecuencias se manifestaron más a prisa que en el caso de un mal
estudiante […] Transcurridas tres semanas ya no había flores en mi habitación,
a mediados del segundo mes se acabaron las habitaciones de baño […] (p.11)
Finalmente,
un caso de analepsis parcial, la cual entrega una información aislada y
recupera un antecedente, sucede cuando Hans recuerda a Züpfner:
Chiquillos aún, él y yo nos habíamos conocido, tanto, que al
volvernos a encontrar después, ya adultos, no sabíamos con exactitud si
teníamos que hablarnos de tú o usted, ambos tratamientos nos
desconcertaban, y cada vez que nos veíamos nos encontrábamos en apuro. (p.15)
Este
hecho tendrá mucha importancia en adelante pues explicará las relaciones que
mantuvieron dichos personajes e incidieron en el transcurso de la historia.
En
este primer capítulo no hay ninguna prolepsis y tampoco en la totalidad de la
obra ya que, como se ha mencionado antes, el recurso principal consiste en las
regresiones al pasado. No obstante, el sinfín de alusiones a un destino
fatalista sin Marie, se podrían considerar como alusiones al futuro que cumplen
con una fisión similar a las prolepsis.
Böll, Heinrich. (1963). Opiniones de un payaso. Barcelona: Seix Barral.
Javier Morales R.
martes, 14 de enero de 2014
Comentario sobre el texto "¿Qué es literatura?" de Terry Eagleton
A partir del texto que
sirve como introducción en la obra de Terry Eagleton Una introducción a la teoría literaria queda claro que uno de los
fundamentos de la teoría literaria que, en apariencia, debería ser un tema resuelto
o al menos con ciertas bases a partir de las cuales se pueda erigir una ciencia
del texto literario, aún no halla respuesta. Y esta cuestión se remonta al primer fundamento: ¿Qué es
literatura?
Este debate ha
recorrido el devenir histórico sin encontrar una solución definitiva. Eagleton
aborda el problema desde el siglo XVII en donde la distinción entre “hecho” y “ficción”
se afirma como la primera manera de distinguir las obras literarias, sin
embargo, de inmediato asaltan las dudas sobre dicho carácter literario pues hay
casos como el de Pascal y Descartes que originalmente plasmaron sus escritos
con intensiones filosóficas y ahora se leen como literarios, lo mismo sucede
con textos científicos e históricos de la época como el Leviatán de Hobbes. Tampoco es válida la distinción entre lo “histórico”
y lo “artístico” pues en algunas obras históricas existe un uso del lenguaje “novelístico”.
De este modo, se plantea el cambio de
enfoque para volcar la mirada sobre el texto en sí mismo. En este punto los
formalistas rusos son un hito en la historia de la crítica pues aplican la
lingüística al estudio de la literatura; lo que antes permanecía bajo un halo
de misterio se vuelve un objeto de estudio científico, es decir que se pueden
analizar sus partes, develar la configuración de los textos y establecer qué es lo literario sin recurrir a sus
aspectos sociológicos, políticos o cualquier otro plano fuera de lo plenamente
formal. El texto literario ya no es un recurso ideológico ni un reflejo de la
realidad, su justificación se halla en el mero lenguaje. De acuerdo con sus premisas lo literario es
aquello que presenta una desviación del lenguaje. Para lograr esta “rarefacción”
se ocupan todas las figuras literarias como la metáfora, la aliteración, la
hipérbole, etc, las cuales lograrán un efecto que supere al lenguaje mismo. El
significado abstraíble evidencia una desproporción entre significado y
significante. El lenguaje literario llama la atención por sí mismo en su
resonancia, su plasticidad, etc. Por tal motivo establecen una diferencia entre
el lenguaje literario y la norma. El
primero forma parte de ese desvío de la lengua y el segundo corresponde a la
lengua que comúnmente usamos para comunicarnos.
No obstante, este
planteamientos también presenta problemas al percatarse de que muchos textos
pueden ser literarios si reciben un toque de ingenio o si son observados con
una mirada más perspicaz que delate posibles ambigüedades, entonces la
publicidad, los anuncios de la calle o frases comunes pueden adquirir lo
literario según la persona que reciba el mensaje. Por otra parte, las normas y
desviaciones no son algo que permanece eterno e inmutable, sino que cambian de
acuerdo con el contexto histórico. Las diferencias temporales –y aun las de
espacio- provocan que los juicios de valor cambien y lo literario se vuelve más difuso. Incluso dentro de una misma
época, lo que se considera como literario, si es extraído de su contexto (la
obra misma) y es llevado a otro plano puede perder su carácter original.
Como resultado de estas
observaciones, Eagleaton defiende una postura que se encamina a defender la
manera de leer de cada persona, en este sentido, no importa tanto lo que el
autor desea manifestar sino lo que busca cada lector. Alguien puede leer literariamente
un libro de biología y otro puede leer un poemario con fines informativos. De
esto se genera un uso pragmático y uno no-pragmático que siempre se pueden
alterar. Lo que parece emerger como algo evidente es que lo literario llama la
atención sobre sí mismo, es decir que el discurso es autorreferente (función poética de Jakobson).
El autor avanza en sus
ideas para aclarar que lo literario no es un conjunto de rasgos inherentes en
una obra determinada, sino una manera en la que el lector se relaciona con lo escrito. La literatura no es algo que tenga una
esencia definida, sólo es una construcción, una especie de convención necesaria
pero que no tiene un carácter ontológico. La literatura tendría que ver con el
papel que ocupa en el desarrollo social. Por lo tanto, la cuestión no pasa por
lo práctico o lo no práctico sino por aquello que se considera “bien escrito”.
Desde luego esto se centra en la percepción del público en una época
determinada y también se encontrará lleno de arbitrariedades. Lo bien escrito
se asimila a las bellas letras, y ambos conceptos son ambiguos pues comprometen
a opinar que un texto (aparentemente literario) es bueno.
La consecuencia radica
en la imposibilidad de estudiar la literatura como algo objetivo ya que siempre
dependerá de la estima individual. El objeto de estudio no se puede estudiar
como algo estable y bien definido. Asimismo, el canon literario pierde su
validez porque su concepción está relativizada a un grupo de personas que
leyeron a un autor y le concedieron un valor que no necesariamente será el
mismo para otros grupos y otras épocas. Cada sociedad lee a un Homero o a un
Shakespeare de manera distinta, es decir que la literatura siempre está en un
proceso de reescribirse.
La interpretación de
las obras literarias está en función de aquello que nos preocupa o interesa ergo es imposible hacer valoraciones
totalmente desinteresadas. Por principio cualquier caracterización (a través
del uso de adjetivos u otros recursos) evidenciará una fuerte carga subjetiva
por ejemplo, al calificar a una catedral como “magnífica” y esto se debe a que
cada uno tiene una manera diferente de ver el mundo.
Dichos valores se
relacionan directamente con la ideología,
es decir las formas y creencias, a menudo inconscientes que entran en
contacto con el sistema de poder. Eagleton afirma que si bien la literatura no
puede ser objetiva, tampoco hay una total subjetividad en los juicios de las
personas pues estos son derivados y moldeados en los grupos sociales dominantes
y la ideología que transmiten.
Fuente: Eagleton, Terry (1998). Un introducción a la teoría literaria. México: FCE.
miércoles, 8 de enero de 2014
La primera impresión sobre la teoría literaria
Cuando era estudiante de
preparatoria, durante el último año me aventuré a leer por mi cuenta el Curso de lingüística general de Saussure
en la biblioteca. Por supuesto que era un novato en el tema y no logré terminar
el libro pero recuerdo la sensación exultante de conocer lo que me esperaba en
mi futura carrera de Lingüística y Literatura Hispánica. Considero el hecho
como algo trascendente porque entonces afirmé mi gusto por las materias teóricas.
No sólo me interesaban aquellos postulados y estudios por su carácter
analítico, sino por la ambición compartida – y a veces utópica – de alcanzar la
interpretación verdadera de la obra literaria. Esto animaba mi afán de encontrar
una explicación más objetiva de mis lecturas;
pensaba que de ese modo podría entender los procesos que configuran la
obra y hacer visibles sus hilos que en la simple lectura por placer pasan desapercibidos.
La importancia de la materia para
mi formación era evidente. Cuando tomé la asignatura tuve la fortuna de que el
curso fuera excelente. Lo estudiado correspondió fielmente a lo que yo
esperaba. Y aunque la revisión que se hizo a las teorías de Jakbson, Greimas o Genette fueron bastantes someras pude adquirir un panorama general que amplió mis horizontes de estudio. Conmigo no sucedió lo que comúnmente representa motivo de queja para otros: La teoría no hizo algo frío a la liteatura sino que la enriqueció.Al final comprendí que la teoría puede ser una línea paralela a la
literatura que, asimismo, contiene sus propias contradicciones y disputas.
También entendí que ninguna teoría, escuela o autor tendrá la Verdad absoluta.
Lo esencial es invisible a los ojos.
Aquí les comparto un pequeño vídeo con los datos esenciales A.J. Greimas, un semiólogo con el que estoy particularmente familiarizado:
Escrito por Javier Morales.
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